LA CIVILIZACIÓN QUE LO SABE TODO Y NO ENTIENDE NADA


LA CIVILIZACIÓN QUE LO SABE TODO Y NO ENTIENDE NADA

Cómo la IA te abre una gran oportunidad que el mundo se empeña en quitarte


Escrito por Gerardo E. Méndez.


Bienvenido a The Winning Brain: Ciencia del Desempeño Superior para Empresarios Emprendedores que No Dejarán que la IA Arruine sus Vidas y... por el contrario, vencerán.


Fue hace poco que me propuse quitarle la máscara y exponerlo en plena plaza, aunque desde siempre supe que debía hacerlo, aun si me costaba un ojo.

Todo empezó observando a la gente escrolear redes sociales de manera empedernida, como dominada por una fuerza alienígena.

Lo que más me llamaba la atención era cómo pasaban de un video a otro, y otro, y otro… sin pausa, sin resistencia. Y luego, de repente, varios minutos después, cerraban la aplicación y se ponían a hacer otra cosa durante dos o tres minutos. Después, quedaban ahí perdidos unos pocos segundos haciendo nada; yaciendo consigo mismos, atrapados en la quietud incómoda.

Pero de repente, esa sensación parecía volverse tan insoportable que era como si una instrucción llegada desde algún lugar del más allá les disparara al cerebro la instrucción que los obligaba a abrir la aplicación otra vez. Y claro que lo hacían.

Con la obediencia del buen adicto, que sabe perfectamente que no va a encontrar nada distinto de lo que ya vio… pero que, aun así, no puede evitar pegarse un nuevo golpe de vicio.

Siendo un detective del comportamiento, en donde más me gusta identificar a este tipo de pacientes es en los aviones. Primero porque puedo chismosear mejor (ya lo sabes), y segundo porque la gente al parecer no tiene nada más útil que hacer que escrolear. Y, aunque tanto hombres como mujeres sucumben a esta fuerza maligna, son estas últimas las más afectadas. Pobrecitas.

Fue desde esas observaciones que empecé a parir preguntas como una hormiga. En medio de esa maraña de crías y, en la medida en que pasaba el tiempo, fui dándome cuenta de otras cosas no menos inquietantes. Por ejemplo, ¿por qué la gente se ha vuelto inmune al conocimiento profundo y estructurado para darle prioridad máxima al contenido rápido, fácil y entretenido? ¿Tiene relación con eso que veo en los aviones y en otros espacios?

Es una pregunta medio tonta porque siempre nos ha gustado obtener información fácil, rápida y entretenida. Pero es que ahora la cosa se ha desquiciado. Y lo cierto es que es una pregunta seria porque le pega a la almendra del aprendizaje verdadero, algo que me apasiona y que, valga decirlo, define el curso de la humanidad. Por algo, Charlie Munger, más conocido como el socio eterno de Warren Buffet, dijo que no sirve de nada aprender conceptos aislados. Que éstos sólo son útiles cuando están conectados entre sí formando un modelo, una técnica que te permita actuar y construir algo. Y tiene toda la razón porque esa es la condición para volver útil y aplicable el conocimiento; si lo que aprendes no genera un modelo de aplicación, es como comer calorías vacías. (Es lo que pasa con nuestro cuerpo cuando consume energía vacía; esa que aportan ciertos alimentos y bebidas que carecen casi por completo de nutrientes esenciales como vitaminas, minerales, proteínas o fibra -ultraprocesados, azúcares refinados y alcohol- ofreciendo solo "combustible" rápido sin beneficios para la salud, lo que puede llevar al aumento de peso y desequilibrios nutricionales). Pues a la mente le está pasando lo mismo.

Por eso es que ahora, si no entretiene no lo ves. Si no va al punto, no lo lees. Si no te lo digo rápido, no me oyes. Y si no te lo digo en un video, huyes. El tema hoy día es que los videos de más de 5 minutos dan sueño y las lecturas de más de 200 palabras huelen a enciclopedia bizantina.

¿Es suficiente justificación eso de que la vida va más rápido?

¿Es suficiente justificación eso de que cada vez más el tiempo vale oro?

¿De verdad es justificación suficiente?

Lo entiendo: hay artículos de diez hojas que sientes que habrían podido escribirse en tres, o libros de 300 que habrían podido dar el mismo mensaje en 100. Pero… en realidad, aunque es cierto en muchos casos, en muchos otros no porque el contexto que te dieron durante muchas páginas te ayudó a comprender las tripas del argumento; tal vez no te diste cuenta, pero es así.

Y ahí es donde está la llave de todo porque los conceptos son fáciles de entender, pero los modelos no tanto. Éstos necesitan una comprensión más profunda y contextual para que podamos ejecutarlos correctamente, y muchas veces no lo sospechamos.

Es así como me puse a investigar y encontré una nueva cueva oscura y peligrosa. Una cueva que hace de celda, en la que esas fuerzas del más allá nos están encerrando para dominarnos al mejor estilo del führer.

Pero para mostrártela, primero debes entender algunas realidades de hoy.

LA INFORMACIÓN YA NO ES PODER

¿Quién iba a pensarlo? En la era de la IA se ha derrumbado eso de que la información es poder. Porque ya no. Ahora todos tenemos acceso a los mismos resúmenes, informes, noticias, datos y herramientas.

¿Y entonces? Si todos tenemos lo mismo, ¿cómo podemos ganar ventaja?

Pues la ventaja ahora la creará quien entienda mejor esa información, quien comprenda mejor su trasfondo y la utilice de formas únicas para solucionar problemas. Es decir, ahora el saber importa un pito. Lo verdaderamente valioso será nuestro poder analítico, crítico e interpretativo, y la consecuente capacidad de convertirlo en soluciones útiles. Pareciera lo mismo que siempre hemos hecho y necesitado, pero ahora sí será drástica la cosa. (Escribiré próximamente acerca de la necesidad de ser críticos con la información que nos da la IA porque en esta era pasaremos de ser “hacedores” de tareas a ser coordinadores de procesos asistidos por IA).

Sin embargo, y aquí viene la conexión con todo lo anterior, el tema no le viene bien a una enorme población. ¿A cuál? Pues a todos aquellos que consumen frenéticamente conocimiento fugaz. Esos que escrolean como maníacos y que no son pocos ya que representan, según varias estimaciones, más del 40% del mundo entero. Los estudios muestran que en promedio el mundo escrolea 2 horas y 21 minutos al día, ¡pero en Latinoamérica es de 3 horas y 32 minutos! Esto equivale a casi un trabajo de medio tiempo. Es realmente alarmante y no veo protestas e incendios en las calles para alertar acerca de este despropósito.

Pero… profundicemos. ¿Por qué no le viene bien a toda esa gente? ¿Por qué esta gente ha sido dominada para ser hundida en una cueva oscura y peligrosa? La razón es dramática: el uso de redes debilita de manera alarmante la capacidad de discernir y razonar.

Es así como a todo ese mundo de gente se le está debilitado, sin saberlo, su capacidad de análisis profundo, procesamiento y comprensión. Mejor: la ha puesto al servicio de la fuerza alienígena que los controla. Así las cosas, ahora que todos tenemos un plato de carne, no debería existir el hambre. Pero a medio mundo se le han caído los dientes.

LA EVIDENCIA

Entonces vivimos en la paradoja de la información: nunca habíamos tenido tanto acceso al conocimiento y, sin embargo, nuestra capacidad para procesarlo, verificarlo y comprenderlo profundamente va en caída libre. Justo, cuando más se va a necesitar.

Pero ojo: no es que nos estemos volviendo biológicamente menos inteligentes, es que hemos construido un entorno digital que castiga la profundidad y premia la impulsividad.

Ya hay estudios clarísimos y recientes (experimentales y meta-análisis, con todo el rigor científico) que demuestran que el uso intensivo de redes sociales reduce el discernimiento a la hora de evaluar información. No es que hemos perdido la capacidad de discernir de forma permanente; es que la forma como están diseñadas las plataformas, hace que simplemente dejemos de aplicar nuestro "filtro de la verdad". Es como si nos hubieran desconectado el cerebro crítico y nos hubieran enchufado un piloto automático. Nos dejaron operando en Sistema 1, diría Kahneman.

Hay dos vertientes que explican esto:

  1. Compartir ciega la razón: Hay evidencia experimental de que el simple hecho de estar en "modo compartir" dentro de las redes (pensando en qué enviar a otros) empeora drásticamente la capacidad de diferenciar lo verdadero de lo falso. Esto, porque el cerebro cambia de objetivo: deja de buscar precisión y empieza a buscar validación social. (Ya sabes entonces cómo se propagan las doctrinas de izquierda y derecha, y los movimientos sociales; no es que la gente esté cegada por Petro o Trump, es que su capacidad de discernimiento está sedada).
  2. La trampa de la inatención: Gran parte de la desinformación no se comparte por convicción ideológica, sino por pura inatención. Cuando a los participantes de los experimentos se les presenta un recordatorio mínimo para pensar con precisión, su discernimiento mejora y la intención de compartir falsedades cae. Esto prueba que el cerebro funciona, pero el entorno (las redes) la adormece. Básicamente, las redes actúan como un sedante que nos hace estúpidos.

La creencia popular es que la gente comparte noticias falsas porque es ignorante o porque "quiere creer" mentiras. Pero lo que vemos es que la evidencia científica apunta a algo que yo creo que es más peligroso: las redes sociales inducen un estado cognitivo donde la verdad deja de ser relevante.

EL DETERIORO EDUCATIVO

Si bien es difícil medir si la inteligencia ha empeorado año tras año por culpa de las redes (no pude encontrar evidencia que lo pruebe), sí hay señales de alarma en las nuevas generaciones. Estudios de la Universidad de Stanford muestran consistentemente que los estudiantes tienen problemas graves para evaluar fuentes y aplicar prácticas básicas de verificación, como la "lectura lateral" (o sea, salir de una fuente de información -como una página web- y abrir nuevas pestañas para investigar su credibilidad a través de otras fuentes confiables). Esto sugiere un nivel preocupante de analfabetismo mediático: sabemos usar la tecnología, pero no sabemos leer la realidad a través de ella. Y… ya sabes que esta es justo la destreza que más vamos a necesitar en esta era de inteligencia artificial.

En resumen: Las redes han creado un ecosistema donde la velocidad y las interacciones desplazan la atención. El resultado es un mundo que comparte sin leer y reacciona sin pensar.

Básicamente, somos una sociedad que lo sabe todo… y no entiende nada.

LA SOCIEDAD DEL CLIP DE 30 SEGUNDOS

Aquí yace el peligro más silencioso y estructural. Hemos pasado de una cultura basada en el texto y la argumentación lineal a una basada en el video corto y el impacto emocional instantáneo.

Entonces un video de más de tres o cinco minutos es eterno y un texto de más de doscientas palabras, es un tomo. El problema no es solo la impaciencia; es que la realidad de los modelos no cabe en un minuto. Y, aunque lo interesante sí puede caber en ese lapso de tiempo, como ya dije, será inútil cuando vayamos a utilizar esa información para ejecutar. Porque entender cómo funciona la economía, un proceso biológico o cómo resolver un conflicto personal, requiere de una explicación detallada, matices, antecedentes y causalidades complejas.

El problema reside entonces en la dopamina y en fragmentación del pensamiento:

  • Dopamina vs. Comprensión: El formato de videos cortos (TikTok, Instagram - Reels) entrega una sensación de "haber entendido" (una píldora de información), pero sin el esfuerzo cognitivo necesario para retener y conectar esa información.
  • La fragmentación del pensamiento: Aunque el 90% de los estudiantes universitarios usa redes como recurso académico y muchos afirman que les ayuda a "aprender", existe una brecha entre acceder a un dato y construir conocimiento. La verdadera comprensión de un sistema requiere atención sostenida, lo que es de verdad incompatible con un feed diseñado para cambiar de tema cada 15 segundos.

Si no puedes tolerar una explicación de 15 minutos o leer un ensayo completo, pierdes la capacidad de entender la complejidad. Te quedas solo con los titulares, los eslóganes y las caricaturas de la realidad.

LA SOCIEDAD SEDADA

Si combinamos la falta de discernimiento con la incapacidad para procesar información compleja, el resultado social es devastador. Estamos gestando una "Sociedad Sedada".

A. La vulnerabilidad ante la manipulación

Una sociedad que no puede mantener la atención es una sociedad que no puede resistirse a la demagogia. Y esa es la razón por la cual, por ejemplo, Gustavo Petro sigue teniendo más de 30% de adeptos en todo un país, y los movimientos woke y progresistas siguen campantes.

  • El triunfo de la emoción sobre la razón: Como el "modo redes" prioriza la interacción, los discursos que ganan no son los verdaderos o los útiles, sino los que indignan o excitan.
  • La pérdida de la inmunidad cognitiva: Al caer la confianza en fuentes institucionales y medios serios, se abre un vacío que llenan las narrativas de conspiración y el populismo. Sin la paciencia para verificar, el ciudadano se convierte en un repetidor de consignas. Básicamente, las mentes han sido conquistadas y dominadas.

B. La adicción a la dopamina fácil y la ignorancia funcional

Es así como estamos ávidos de estímulos rápidos pero funcionalmente ignorantes sobre cómo opera el mundo.

  • Ciudadanos pasivos: Al acostumbrarnos a que la información nos "entretenga", cualquier tema importante que sea aburrido, técnico o complejo es ignorado.
  • La ilusión de competencia: Creemos saber porque vimos un video, pero carecemos de la profundidad para cuestionarlo o aplicar ese conocimiento en la práctica.

El resultado es demoledor: somos una sociedad harta de información pero hambrienta de verdad que, sin notarlo, ha ido perdiendo la voluntad de entender la complejidad de los conceptos. Y en ese abandono, entrega las llaves de su futuro a quien logre contarle la historia más corta, más simple y más emocionante, aunque sea estúpidamente falsa.

Lo peor, es que esta desgracia ocurre justo en el momento de la historia cuando no sucumbir a ello, más ventajas te daría.

Es la cueva del horror. Un lugar oscuro poseído por fuerzas tan destructivas que parecen provenientes del más allá, y en el que la humanidad se hunde mientras sonríe creyendo que es feliz.

¿Y AHORA?

1. Sincérate contigo mismo(a) y obtén de tu teléfono el reporte de actividad en redes. Te vas a sorprender porque seguramente duplica o triplica lo que imaginas.

2. Proponte reducirlo en un 70% u 80%.

3. Reduce la visualización de videos cortos. Ojalá a cero.

4. Empieza a consumir textos y/o videos / audios más largos que expliquen los “cómo” de forma extensiva; esos son los modelos bajo los que se rige la ejecución.

FUENTES:

  1. DataReportal. (2024). Digital 2024: Global Overview Report. Recuperado de datareportal.com
  2. Pew Research Center. (2023). Teens, Social Media and Technology 2023. Washington, D.C.
  3. Common Sense Media. (2021). The Common Sense Census: Media Use by Tweens and Teens. San Francisco, CA.
  4. Organización Mundial de la Salud (OMS) / HBSC. (2024). Focus on adolescent mental health and well-being in Europe, central Asia and Canada.
  5. IMDEA Networks Institute. (2021). The digital divide in the era of mobile internet.
  6. Pennycook, G., et al. (2021). "Shifting attention to accuracy can reduce misinformation online". Nature, 592, 590–595.
  7. Stanford History Education Group (ahora Digital Inquiry Group). (2016-2024). Evaluating Information: The Cornerstone of Civic Online Reasoning. Stanford University.
  8. Kozyreva, A., et al. (2020). "Citizens vs. the internet: Confronting digital challenges with cognitive tools". Psychological Science in the Public Interest.
  9. Vosoughi, S., Roy, D., & Aral, S. (2018). "The spread of true and false news online". Science, 359(6380), 1146-1151.
  10. PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences). (2021). Misinformation on social media: The role of cognitive and effective factors.
  11. OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). (2022). Readers of the 21st Century: Developing Literacy Skills in a Digital World. París: OECD Publishing.
  12. UNESCO. (2024). Global Education Monitoring Report. París.


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G.E Mendez

Durante +27 años y +500.000 entrevistas estudié cómo las personas deciden, actúan, pierden y crecen bajo presión, desarrollando un trabajo que está en la intersección entre la antropología, la neurociencia, la psicología, la lingüística, los negocios y la ejecución en el mundo real. Ahora decidí escribir el destilado de esos aprendizajes. Suscríbete y únete a casi 5 mil lectores semanales. Además, ¡obtén gratis nuestro primer libro de la serie "La Mente Antes que la Máquina" - El Embudo Infinito!

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