LA NUEVA CRISIS NO SERÁ ECONÓMICA. SERÁ EXISTENCIAL.
PERO JUSTO AHÍ ESTÁ TU OPORTUNIDAD
Por Gerardo E. Méndez.
The Winning Brain: Ciencia del Desempeño Superior para Empresarios Emprendedores que No Dejarán que la IA Arruine sus Vidas y... por el contrario, vencerán.
Decía en mi artículo del sábado anterior que lo que se viene es una pandemia de pérdida de identidad debido a la inteligencia artificial. Hoy voy a explicarlo mejor porque es clave que entiendas bien el tema: su gravedad, sus consecuencias, la importancia de que nos armemos hasta los dientes para protegernos de ella, así como sus afortunadas oportunidades y que deberás empezar a trazar ya.
He dicho entonces que eso es lo que va a pasar a una proporción importante de la población. Porque cuando te sacan corriendo del oficio al que le has dedicado tu vida (o cuando te lo cambian drásticamente hasta hacerlo irreconocible) quedas flotando en el aire sin saber qué eres. Ese oficio te definía: soy mercadólogo, soy abogado, soy analista financiero. Esa era tu identidad. Tu YO. Y, de pronto, se evapora.
El problema es ese: que para la mayoría de nosotros en occidente, lo que hacemos profesionalmente no es sólo lo que hacemos. Es lo que somos. Nuestra identidad casi no está en nuestros hobbies o en nuestra vida familiar. Está en el trabajo. Y cuando el trabajo desaparece o se transforma hasta volverse irreconocible, tú desapareces con él. ¿Para quién será devastador? Creería que esto será aún peor en los hombres, ya que las mujeres complementan mejor su identidad con otros roles: familiares, de madre, de comunidad, etc.
Eso es entonces lo que va a provocar el crecimiento desmedido de la IA. Y no hay nada más doloroso que esta consecuencia porque quedas tan desorientado que puedes sentirte en medio de un naufragio. Es casi como perder un brazo o la capacidad de habla. Toca re-aprender a vivir.
Decía yo que es fácil buscar una salida sugiriendo que debemos ser adaptables y saber reinventarnos. Obvio. Pero la cosa no es tan sencilla porque implica el desarrollo de, al menos, 6 habilidades difíciles de mantener día tras día por muchos años, sin desfallecer. Hoy voy explicar mejor las que merecen profundización para que así tengas un panorama claro de las amenazas y de las interesantes oportunidades:
1. RECONOCER QUE TU IDENTIDAD LABORAL O PROFESIONAL AHORA SON DESECHABLES. Y LA SIGUIENTE QUE CONSTRUYAS, TAMBIÉN.
Muy probablemente ya las nuevas generaciones no dirán: “soy médico” o “soy terapeuta” o “ingeniero”. Seguramente atarán su “soy” al oficio que en ese momento estén desempeñando. Durante la vida… serán varios.
Parece un detalle menor, pero es un cambio completo de nuestra identidad. También de la forma como nos educaremos y la forma como nos continuaremos preparando. Porque ya no podremos darnos el lujo de destinar una vida entera a aprender cómo curarle a la gente los ojos o los dientes, o cómo hacer la mejor estrategia empresarial, o cómo hacer la mejor contabilidad. ¿Para qué? Si de pronto en 3 o 10 años ya estaremos haciendo otra cosa. La toma de decisiones en ese sentido sufrirá un cambio ineludible.
2. LA CAPACIDAD DE NO TENER APEGO A TU IDENTIDAD PARA SABER CUÁNDO DEBES PASAR A LA SIGUIENTE.
Nada fácil. Piénsalo 10 segundos.
Después de reconocer que posiblemente tu identidad será desechable, debes ser capaz de crear, entre ella y tú, una separación emocional. Supremamente complicado porque:
· ¿Cómo crear una distancia emocional con el oficio que te ofrece el sustento? ¿Con el oficio que dignifica y define tu vida profesional?
· ¿Cómo no entregarse a él para procurar mejores dividendos?
· ¿Cómo crear una distancia emocional con el oficio al que te tienes que entregar para que resulte como sueñas que resulte?
Tendremos entonces que ser mejores en el desarrollo de algo más profundo:
3. SER MEJORES EN IDENTIFICAR NUESTRA REAL CAUSA O PROPÓSITO SUPERIOR, Y SER CONSCIENTES QUE EL CÓMO LLEGAR A ÉL DEBERÁ SER ADAPTABLE.
Pienso que aquí estará una de las claves fundamentales de cómo debemos operar en la vida de ahora en adelante. Veamos:
Hoy, identificar, escoger y trabajar por una Causa, es algo opcional. Ideal y muy favorable, pero opcional. ¿Por qué? Pues porque prima el oficio técnico y las oportunidades económicas que ofrece un trabajo. Decía en un artículo que publiqué hace un tiempo y que ahora rescato por ser perfecto para explicar lo que quiero explicar:
Lo que hemos podido descubrir por medio de nuestros estudios, es que parte de la insatisfacción con el trabajo ocurre por una incongruencia entre los valores, deseos y vocación de la persona (empleado), con su carrera profesional y con su trabajo actual. Esta incoherencia comienza desde que escogemos nuestra carrera profesional porque ésta nos enseña CÓMO ejecutar una técnica, unas tareas propias de un área profesional (o técnica) en particular (finanzas, marketing, negocios, ingeniería…) pero no nos orienta hacia el cumplimiento de un PROPÓSITO de vida. Y es ahí donde considero que está el gran problema.
Por ejemplo, si estudiaste negocios, aprendiste acerca de administrar empresas, pero cuando te graduaste y empezaste a trabajar, muy probablemente ignorabas el PROPÓSITO que querías cumplir en la vida. El tema es que el Propósito no tiene que ver con crecer empresas y volverlas rentables, o con crecer sus ventas, o con saber comprar otras, o con querer tener una vida digna o con mantener dignamente a tu familia. No. Eso es poner el propósito en algo ‘externo’ y no en ti mismo, y por tanto no es un Propósito legítimo. El Propósito, en cambio, es una acción superior que tiene que ver con un aporte que tú le quieres dar al mundo, y muchas veces por medio de una acción profesional; pero no es una acción profesional per sé.
Después anotaba:
Y creo que justo eso es lo que le pasa a una buena parte de los empleados del mundo: viven una incoherencia (desconocida para ellos) entre lo que estudiaron, lo que hacen en sus trabajos, y lo que sienten inconscientemente que debería ser su Propósito de vida. El problema es que generalmente, ese Propósito es, como acabo de decir, desconocido para ellos porque reside en el inconsciente y/o porque no lo han sabido ‘aterrizar’. En buena medida, porque las carreras profesionales nos enseñaron fueron técnicas de CÓMO hacer algo, pero no esclarecieron el QUÉ hacer y el POR QUÉ.
Por eso es que, aunque muchas empresas implementen todos los programas de experiencia posibles, los más creativos, los mejor coordinados… de todos modos quedará una buena porción de empleados que indicará que su trabajo no les llena del todo. En la falta de conexión con sus valores y vocación, es donde puede estar la respuesta.
¡Mira qué importante esto!... porque se derivan dos consecuencias a la vista:
A. Pronto, nos veremos casi obligados a vivir por un Propósito Superior, el cual guiará nuestros oficios aunque éstos cambien. Esto cambia la ecuación que actualmente practicamos en occidente.
Pero tiene otra implicación determinante: el “Por qué” de fondo (es decir, la Causa o Propósito) no cambiará en el tiempo, al menos drásticamente. Lo que sí podrá cambiar y mutar, incluso muchas veces, es el CÓMO llegar a él. El CÓMO hacerlo realidad.
B. Aquí viene algo muy positivo y providencial y que nadie ha visto: pronostico que esto ayudará a que seamos más felices. Al menos eso espero. ¿Por qué lo veo así? Porque si empezamos a vivir por un Propósito Superior y no por un Oficio técnico, irremediablemente seremos más felices. Si no lo recuerdas, ya antes he escrito acerca de los beneficios de vivir por un Propósito: mayor felicidad, satisfacción, mejor desempeño, menos problemas de salud (de diversa índole), mayor longevidad.
Aquí estará la criptonita de la pandemia de identidad.
Pero ¿cómo ser mejores identificando y escogiendo una Causa a la que le dediquemos la vida o, al menos, buena parte de ella? Bueno… eso es todo un tema amplio, pero una de las llaves cardinales es por medio de tu autoconocimiento: pasiones, curiosidades, miedos, traumas, intereses y ambiciones. Que a su vez deriven en oficios útiles para la sociedad para que te ofrezcan réditos financieros.
Esto significa una cosa clara e irrefutable: que la riqueza interior será cada vez más preciada y necesaria.
4. RESISTENCIA FINANCIERA. SI VAS A EXPERIMENTAR EN NUEVOS CAMPOS, DEBERÁS ESTAR PREPARADO.
No profundizaré aquí. Es obvio que no es momento de deber dinero.
5. CAPACIDAD DE DESAPRENDER. DE MANTENER A RAYA LO QUE ERAS. PORQUE AHORA DEBERÁS TRANSFORMARTE EN OTRA PERSONA.
Esta exige una habilidad complicadísima si es que nos enfocamos en el oficio. Pero si seguimos hilvanando esta visión con lo que antes he mencionado, podríamos concluir que, al trabajar por una Causa o Propósito Superior en vez de por un oficio técnico, entonces tendremos menos necesidad de desaprender el “cómo hacer” algo.
Claro que deberemos aprender a desaprender porque, desde luego, algo nuevo tendremos que saber hacer cada vez que modifiquemos el CÓMO. Pero justo aquí es donde la IA nos ayudará y podría, antes que una amenaza, convertirse en el agente salvador. Porque bien puede ser esa herramienta base para ejecutar el CÓMO, sustituyéndonos en gran medida. De esa forma, el efecto adverso de desaprender se reduciría sustancialmente.
Pongo un ejemplo:
Si soy un abogado de familias y la IA me desplazó casi por completo, ya no encuentro el sustento que necesito. Mi solución podría ser la de mutar convertirtiéndome en un defensor y promotor de las habilidades de niños huérfanos; o tal vez en protector de madres maltratadas, o promotor de sus micro-negocios. Todo, enmarcado por mi Causa de “proteger y reforzar los lazos familiares”.
De esta forma, mantengo mi Causa inalterable pero cambiando de oficio. Y más que desaprender labores técnicas para aprender nuevas, más bien le encargo a la IA buena parte de ellas. Así destino mi energía a las labores no automatizables por IA que sí contribuyen a que la Causa sea satisfecha, como relaciones entre stakeholders, modelo general de negocio, alianzas, etc.
De lo anterior se puede entender que, lógicamente, el aprender permanentemente cómo aprovechar las bondades de la IA, será parte fundamental de nuestro destino.
6. PROBABLEMENTE LO MÁS DETERMINANTE DE TODO: DESARROLLAR Y MANTENER UNA EFECTIVA GESTIÓN DE LAS EMOCIONES Y DE LOS PENSAMIENTO PARA PODER SEGUIR EMPUJANDO, SALIENDO ADELANTE... MIENTRAS TE SIENTES SATISFECHO(A) CON TU VIDA.
Esto debe acompañarte todos los días por el resto de tu vida si quieres salir adelante; si no quieres partirte, caer en depresiones, ansiedad o ataques de pánico periódicos. Justo como hoy, sí. Pero potenciado por todo lo antes mencionado.
Pero bueno… esta sexta habilidad podría ampliarla hasta el infinito con ideas y recomendaciones ya que se compone de cientos de ramificaciones. Y obviamente no lo voy a hacer porque: a) este no es el espacio, y b) para eso existe todo lo que aquí escribo y enseño; para profundizar en este enorme tema.
Continuaré publicando y sacando herramientas para ayudar en este sentido.
Al final, nada de todo lo que he dicho es imposible. Pero sí exige un nivel de competencias y habilidades emocionales y mentales que, quizá como nunca antes en la historia de la humanidad, una proporción tan grande de personas se había visto obligada a desarrollar al mismo tiempo.
Pero así como puede sonar catastrófico, gracias a las nuevas perspectivas que he introducido, me parece que es al mismo tiempo una bella oportunidad de transformación. La decisión es tuya.
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