LA VENGANZA DEL SISTEMA 1: Lo que va a pasar, ahora que la inteligencia se está convirtiendo en commodity
Por Gerardo E. Méndez.
The Winning Brain: Ciencia del Desempeño Superior para que los Empresarios Emprendedores desaten la furia de sus mentes y escalen sus negocios.
Ya puedes ver en redes un mar de escritos inteligentones paridos por la inteligencia artificial. Pero también anuncios y diseños. Y, como el buen catador, puedes hasta saber si fue hecho con ChatGPT, o quizás con otro modelo.
No tiene nada de malo aprovechar la IA para profundizar y redondear las ideas; yo la aprovecho y ayuda, claro que sí. Pero por alguna razón de naturaleza meramente humana, rechazamos esos textos a los que se les derrama la tinta sintética.
Por algo Capgemini, la firma de consultoría, encontró que la confianza general de los consumidores en el contenido generado por IA cayó del 73% al 55%.
No queda ahí la cosa. Un estudio de Bynder encontró que el 52% de los usuarios se siente menos conectado y pierde el interés si sospecha que una marca usa IA. Además, cuando los consumidores ven contenido creado por IA, lo asocian directamente con atributos negativos:
· El 26% percibe a la marca como "impersonal"
· El 20% como "perezosa"
· El 18% como "poco creativa".
Te doy más para que la boca se te siga descolgando:
En experimentos de comportamiento digital (como los liderados por Neil Patel) y a partir de unas muestras generosas (1.8 millones de usuarios), se demostró que cuando a un artículo (incluso escrito originalmente por humanos) se le pone la etiqueta "Escrito por IA", el tiempo de lectura de los usuarios disminuye prácticamente a la mitad. El público asume de antemano que el texto será plano o de baja calidad.
LA PARADOJA DEL PODER HUMANO
Ya antes he escrito acerca de cómo la inteligencia artificial va a disrumpir nuestros trabajos y cómo va a redefinir la forma como usamos nuestra mente. Pero en estos días he llevado a cabo análisis adicionales que antes no he mencionado y que todos debemos tener en cuenta porque, sinceramente, me parece que es lo que cambia el juego. Nuestro juego diario.
También antes ya he escrito del famoso Sistema 1 y 2 de Kahneman, ese fabuloso psicólogo, premio Nobel. Necesito que tengas una noción de eso para que puedas comprender el punto al que voy. Por eso, antes de seguir, te doy un resumencillo del Sistema 1 y 2, y así evitemos confusiones:
Todos tenemos dos modos de pensamiento que determinan cómo tomamos decisiones y procesamos el mundo:
· Sistema 1 (Rápido e intuitivo): Opera de forma automática, emocional y subconsciente. Requiere poco o ningún esfuerzo y no tenemos control voluntario sobre él. Su función principal es la supervivencia y la eficiencia cognitiva.
· Sistema 2 (Lento y deliberativo): Opera de forma controlada, lógica y consciente. Requiere un alto esfuerzo mental, concentración y energía. Se activa cuando nos enfrentamos a problemas complejos que el Sistema 1 no puede resolver.
A lo que voy es que, durante toda la vida, el inteligente (IQ) ha tenido ventaja; o… digamos que ha sido objeto de un fetiche. Porque hasta ahora, el inteligente ha sido la piedra preciosa; el que se felicita, el que se busca, el que se alaba. Ese es el que el colegio sube a la tarima para darle un premio frondoso mientras el resto de pelados aplaude rechinándose los dientes. Es al que el papá le regala la bicicleta porque sacó 10 en matemáticas.
Es verdad que desde hace un par de décadas, o algo más, se ha sabido que las habilidades sociales y emocionales también son fundamentales. Pero el IQ, la inteligencia del individuo, resulta ser ese diamante raro que la gente aprecia como un don divino.
Pero la IA está a punto de cambiar eso.
Porque algunas formas de inteligencia siempre han sido escasas y ahora ya la IA lo hace en un 2 X 3:
· Encontrar información
· Procesarla
· Compararla
· Redactar bien
· Hacer predicciones
· Construir un modelo financiero…
… ya me entiendes la idea.
Ya podemos comprar buena parte de esa capacidad cognitiva, casi bajo demanda.
Microsoft lo describió clarito: ya lainteligencia está disponible como quien abre un grifo. En su Work Trend Index de 2026 confirmaron que una enorme proporción de las interacciones con Copilot ya se utiliza precisamente para analizar información, resolver problemas, evaluar y pensar creativamente. Obvio.
El tema es que cuando algo se vuelve abundante, pasa algo lógico pero que tiene consecuencias profundas: deja de ser una fuente tan poderosa de diferenciación.
Partamos de ahí: ¿Qué ocurre, entonces, si la capacidad que durante décadas, o siglos, consideramos nuestro gran superpoder profesional (pensar) comienza a dejar de ser escasa?
Por ahí se habla de que ahora hay que tener pensamiento crítico, criterio, gusto, y demás. Yo mismo he hablado de eso. Pero en realidad, he concluido que la cosa va a ser más profunda y significativa de lo que creemos.
Mi perspectiva es algo paradójica y, como le gusta decir a la IA en sus escritos, nadie la está viendo: el famoso Sistema 1 de Kahneman del que todos despotrican por “bobo”, será el nuevo súper poder. Mejor dicho, el patito feo será ahora el de los huevos de oro.
No significa que dejaremos de necesitar pensamiento crítico. Todo lo contrario. Tendremos que evaluar, cuestionar y asumir responsabilidad por aquello que produzca la IA. Pero estamos por presenciar una inversión histórica fascinante. Probablemente, una que provoque la mayor transformación mental de los últimos siglos. Porque ahora el próximo gran salto profesional no consistirá solamente en aprender a pensar mejor. Sino en aprender a sentir mejor.
LA VENGANZA DEL SISTEMA 1
Entonces, hasta ahora, el ejecutivo serio debía ser racional. El científico, objetivo. El médico, desapasionado. El inversionista emocional era el que la embarraba. El emprendedor impulsivo era segregado. Decidir “con el corazón” era prácticamente un insulto.
El Sistema 1 quedó entonces relegado al ostracismo.
Pero llega la hora de aclarar que el Sistema 1 no significa emoción. Incluye muchísimas operaciones automáticas, reconocimiento de patrones, asociaciones, percepciones e intuiciones.
Y tampoco toda intuición es sabia. Eso es cierto.
El mismo Kahneman, y Gary Klein, que durante años representaron visiones bastante diferentes sobre la intuición, terminaron encontrando un territorio común muy interesante; y es que la intuición experta puede ser extraordinariamente poderosa cuando una persona ha vivido durante mucho tiempo en un entorno con patrones suficientemente regulares y ha recibido retroalimentación que le permitió aprenderlos.
Mejor dicho: hay corazonadas que son prejuicios. Pero también hay corazonadas que son experiencia sólida. Por ejemplo:
· El médico que mira a un paciente y siente que “algo no cuadra”.
· El bombero que ordena salir corriendo de un edificio antes de ser capaz de explicar exactamente por qué.
· El empresario experimentado que escucha una presentación aparentemente perfecta y siente una pequeña incomodidad que le impide cerrar el negocio.
Después podrán construir una explicación racional. Pero muchas veces sus cuerpos ven algo antes de que la conciencia pueda explicarlo.
Y aquí la neurociencia empieza a volver mucho más interesante la historia.
UN CEREBRO PERFECTAMENTE RACIONAL PUEDE DECIDIR MUY MAL
Ya neurocientíficos, como Antonio Damasio, han demostrado que las señales emocionales y corporales participan en la orientación de decisiones complejas. Eso destruye la vieja caricatura de que “la emoción contamina las buenas decisiones”.
En muchas circunstancias también forma parte del sistema que permite tomarlas. Décadas de investigación han mostrado que las emociones influyen de manera poderosa y relativamente sistemática sobre el juicio y la elección; pueden perjudicarlos, ciertamente, pero también pueden aportar información relevante.
La verdadera sofisticación a la que se deberá llegar, entonces, no consiste en convertirse en una criatura sin emociones. Sino en desarrollar la capacidad de distinguir cuándo una emoción está revelando algo y cuándo está deformándolo.
Ese será el superpoder.
Pero es un súper poder del que no tenemos ni idea. Porque nunca nos lo enseñaron.
TU CUERPO SABE COSAS QUE TODAVÍA NO SABES EXPLICAR
Aparece entonces otra palabrita que escucharemos mucho más durante los próximos años: interocepción.
¿Te acuerdas de George Soros? Hace unos meses escribí de él. Es ese que toma decisiones transcendentales según lo que le dice su espalda.
Bueno… tras haber donado más de 32 000 millones a la Open Society Foundations (64% de su fortuna) ha sido calificado como el “donante más generoso” del mundo en términos de porcentaje del patrimonio neto. Y el tema de la espalda, que parece una nimiedad animalera, cobra relevancia magna cuando entiendes que Soros monitorea constantemente cómo sus propios prejuicios están contaminando su análisis del mercado. Cuando hay una contradicción entre su teoría (lo que piensa) y la realidad (lo que ocurre), su cuerpo reacciona. Esa es la señal interoceptiva (el dolor de espalda) que le avisa que su introspección ha detectado una falla en el sistema. Dijo él:
"Soy crítico conmigo mismo hasta el punto de la crueldad... esa es la única manera de sobrevivir en un mercado que no perdona la arrogancia," dijo.
La interocepción es la capacidad del cerebro para percibir e interpretar señales provenientes del interior del organismo: latidos, respiración, tensión, temperatura, actividad visceral y múltiples cambios fisiológicos.
La ínsula anterior, una partecita en el cerebro, participa de manera importante en la representación consciente de algunas de esas señales corporales y se ha relacionado con los estados subjetivos que llamamos sentimientos.
Hay un estudio maravilloso que nos ilumina en cuanto a todo esto:
Investigadores estudiaron traders profesionales de Londres y midieron su capacidad para detectar sus propios latidos cardíacos. Los traders mostraron mayor precisión interoceptiva que el grupo de control (otras personas “normales”, no traders). Lo increíble viene aquí: dentro de los traders, la capacidad interoceptiva se relacionó con su rentabilidad y con el tiempo que habían sobrevivido profesionalmente en los mercados. Es un estudio pequeño y observacional, así que no demuestra causalidad, pero resulta extraordinariamente sugerente.
Fíjate que durante años nos burlamos del ejecutivo que decía “este negocio no me gusta. Algo me dice que no”. Seguramente la respuesta correcta no sea obedecer ciegamente esa sensación, pero ya sabemos que no es sabio ignorarla.
Más bien, entramos en la era en la que tenemos que entrenarnos para entender la pregunta: ¿qué está detectando mi organismo que todavía no logro convertir en palabras?
Porque la intuición profesional sofisticada no debería reemplazar los datos. Pero sí debería conversar con ellos. Y en un mundo en el que todos podremos acceder a cantidades semejantes de datos y a modelos capaces de analizarlos extraordinariamente bien, esa conversación entre experiencia, organismo, emoción y razonamiento adquiere un nuevo valor. Precioso.
El nuevo genio ya no será el que sea capaz de resolver los problemas matemáticos más complejos, o el que sea capaz de entender más rápidamente las probabilidades en una situación. Más bien, será el que combine esas capacidades con el nuevo gran súper poder: la capacidad de sentir e interpretar mejor lo que el cuerpo (mente) le trata de decir.
No es algo totalmente nuevo. Pero nunca antes lo vimos como una oportunidad evidente y magnánima. Ahora lo es.
Tal vez siempre debimos haberlo visto. O tal vez no. No era nuestro momento. Porque ha sido una destreza hasta ahora oculta, que sólo los más grandes genios de la historia supieron conquistar al reconocer su poder. Aun cuando todo el resto del mundo, pensaba que era la destreza boba.
Ahora nos toca a nosotros.
1. "La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional un leal siervo. Hemos creado una sociedad que honra al siervo y se ha olvidado del regalo."
2. "A veces doy más crédito a mis intuiciones que a mis descubrimientos."
3. “La gente del campo indio no usa el intelecto como nosotros. En lugar de eso, usa la intuición, y su intuición está mucho más desarrollada que la del resto del mundo. La intuición es una cosa muy poderosa, más poderosa que el intelecto, en mi opinión. Ha tenido un gran impacto en mi trabajo.”
Albert Einstein
No mires atrás.
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